Siguiendo nuestra ruta por la comunidad extremeña, tenemos que girar un poco hasta el sureste, lindando casi con la frontera que separa Cáceres de Badajoz, para encontrarnos otro municipio extremeño con una impresionante historia detrás. Se trata de Guadalupe, una pequeña villa de poco más de 2.000 habitantes situada en una región de valles y ríos, donde el propio río Guadalupe discurre por las tranquilas huertas cercanas a la villa. El origen del nombre del río y del propio municipio lo encontramos en la Virgen de Guadalupe, patrona de toda Extremadura, que se apreció a un pastor en el siglo XIV en estas mismas tierras, donde luego se construyó una ermita en su honor, alrededor de la cual se fue formando lo que hoy conocemos como el pueblo de Guadalupe.
La aparición de la virgen no fue figurada, sino que, según cuenta la leyenda, la escultura de la Virgen de Guadalupe fue hallada por un humilde pastor llamado Gil Cordero, a principios del siglo XIV. En honor a este descubrimiento se construye una ermita que sirviera como ofrenda a la esfigie, para adorarla como un auténtico milagro. Esa ermita sería el centro de la población, alrededor de la cual empiezan a asentarse las primeras familias de Guadalupe. Con el tiempo, la ermita se convertiría en el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, un gran recinto del que formaría parte esa primigenia construcción, y que actualmente se conserva en muy buen estado, siendo además elegido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1993.
Además del espectacular monasterio, que constituye una increíble obra arquitectónica indispensable de visitar si estamos por los alrededores, Guadalupe cuenta con muchos otros monumentos en sus calles y plazas. La propia Puebla de Guadalupe, como se conoce a la parte antigua del municipio, es un interesante conjunto artístico que cuenta con preciosas callejuelas y casas con soportales, además de una gran variedad de edificios monumentales, como el Colegio de los Infantes, la Iglesia de la Santa Trinidad, los Arcos Monumentales o la Antigua Judería, muestra del esplendor pasado de este pueblo extremeño.
Pero no solo la propia villa de Guadalupe guarda su encanto entre callejuelas, monumentos, plazas y tabernas, sino que también podemos darnos una vuelta por los alrededores para encontrarnos sitios dignos de ser visitados, como las diversas granjas-palacio que han servido incluso de acomodo para antiguos reyes, los molinos, la Ermita mudéjar del Humilladero o el Arca del Agua, un conjunto de excavaciones y galerías en la montaña. Los amantes de la naturaleza encontrarán en los alrededores de Guadalupe un entorno idílico y muy original para visitar.
Y como villa monumental que es, Guadalupe debía contar con un parador a la altura de lo que le rodea. El Parador de Guadalupe está situado sobre un antiguo Palacio del siglo XVI, el del Marques de la Romana, que era conocido antes como el Colegio de los Infantes. Un edificio vetusto por fuera y moderno por dentro, para ofrecer a todos los visitantes las estancias más cómodas, rodeados de la sempiterna historia de Guadalupe, dentro de la parte antigua de la villa, muy cerca de todos los monumentos principales, así como de las zonas de ocio.
Una de las principales características del Parador de Guadalupe es su espectacular jardín, lleno de especies exóticas, por el que podremos pasear por las mañanas y al anochecer. Y cuando el calor sea insoportable, nada mejor que un chapuzón en la impresionante piscina de temporada del recinto, un sitio para refrescarnos en las tórridas tardes extremeñas. Pero será mejor que hayamos hecho la digestión antes de zambullirnos, especialmente si probamos las deliciosas exquisiteces extremeñas que nos ofrecen en el restaurante del Parador. Recetas tan estupendas como las migas extremeñas, los embutidos ibéricos, el púdin de castañas o el muégano de Guadalupe harán que nuestro paladar no quiere irse nunca jamás de este alojamiento.
En cuanto al resto de servicios, el parador cuenta con aire acondicionado central, calefacción, bar, ascensor, parking, servicio de cambio de moneda, salones para eventos y conferencias, acceso a Internet mediante WiFi y antena parabólica. Todo ello en un recinto exquisitamente decorado, con un gusto entre lo antiguo y lo moderno que nos hará creer que estamos alojados en un auténtico palacio medieval. Toda una delicia.
En cuanto a las habitaciones, el Parador de Guadalupe cuenta con una habitación individual, 14 habitaciones de matrimonio y 26 habitaciones dobles, para un total de 81 personas alojadas al mismo tiempo. En todas las habitaciones vamos a encontrar televisión por cable, baño completo, despertador, radio, caja fuerte, aire acondicionado, calefacción, minibar y acceso a Internet a través de WiFi. En algunas también tendremos una pequeña terraza o balcón para tomar el aire.
En cuanto a los precios del alojamiento, la Tarifa Oficial, que es la que siempre utilizamos para guiarnos en este tipo de paradores, nos muestra que alojarnos en este parador en una habitación doble nos costaría alrededor de 150 euros por noche, dependiendo de la temporada que elijamos, el tipo de habitación y también si obtenemos descuentos por otras tarifas.
Parador de Guadalupe
C/ Marqués de la Romana, 12
Guadalupe (Cáceres)
Tel: 00 34 927367075
Fax: 00 34 927367076





























